CLASES DE GUITARRA


Hay un gran número de músicos, ya sean aficionados o profesionales con experiencia, interesados en trabajar áreas y/o en resolver problemas concretos que frenan su desarrollo. Es mi vocación y mi principal objetivo ayudarles a superar estas barreras y facilitarles que sigan creciendo musicalmente.
Estoy abierto a trabajar con cualquier músico, independientemente del instrumento que toque y del estilo musical. Tengo experiencia enseñando a guitarristas clásicos, eléctricos, acústicos, flamencos, baterías, bajistas, cantantes, instrumentistas de viento o cuerda frotada, e incluso artistas de música electrónica.

Estas son algunos de los conceptos que desarrollo e imparto a mis estudiantes:










  • Educación musical

    • Solfeo, lectura y escritura en partitura y crifrado armónico.
    • Teoría musical.
    • Armonía tonal y modal.
    • Transcripción.
    • Análisis de progresiones y temas.
    • Relaciones escala/acorde.
    • Entrenamiento del oído (reconocimiento interválico, armónico y rítmico).
    • Dictado musical.
    • Transporte.
  • Aplicaciones prácticas

    • Improvisación.
    • Composición.
    • Tonalidades compuestas.
    • Sustitución armónico/melódica.
    • Construcción de escalas naturales y sintéticas.
    • Construcción de acordes, con tensiones naturales y/o alteradas, en sus diferentes inversiones.
    • Acordes sinónimos.
    • Poliacordes.
    • Desarrollo de la intuición rítmica.
    • Trabajo con metrónomo en variedad de compases simples, compuestos y de amalgama, con síncopas, desplazamientos rítmicos, intercambio binario/ternario y motivos subdivididos.
    • Modulación. Tocar ideas a través de cambios de tono.
    • Arreglos.
    • Rearmonización.
    • Comping y Chord Melody.
    • Afinaciones abiertas e inusuales.
    • Tocar sin limitaciones en cualquier tonalidad y en todo el registro del instrumento.
    • Desarrollo del vocabulario personal.
    • Coaching para músicos que toquen en bandas.
  • Estrategias de aprendizaje y estudio 

    • Diseño de rutinas de trabajo adaptadas a las características e intereses de cada estudiante.
    • Desarrollo de la concentración, atención y memoria.
    • Técnicas de visualización. Aplicación práctica de la memoria fotográfica para la interiorización de conceptos teóricos.
    • Práctica mental, sin instrumento.
  • Técnicas

    • Desarrollo de la sincronización, precisión y ergonomía de ambas manos.
    • Independencia, relajación y correcta articulación de todos los dedos.
    • Control del esquema corporal para la prevención de lesiones
    • Técnicas de mano derecha y pua: Alternate Picking, Speed Picking, Sweep Picking, Hybrid Picking, Chickenpicking, púa de pulgar, Tapping, Scraping, Strumming, Muting, Harp Harmonics, Pinch harmonics, Fingerpicking, Trémolo, Slapping, Slide Guitar.
    • Técnicas de mano izquierda y recursos expresivos: Legato, String Skipping, Bending, Damping, Vibrato, Ármonicos, Roll finger y Deslizados. 



    Las clases se pueden comenzar en cualquier momento del año. En formato presencial pueden ser individuales o en grupos reducidos. También ofrezco la posibilidad de recibir clases on line, por skype o intercambio de videos. Escríbeme para más información.

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  • ARTÍCULOS

    COLUMNA DIDÁCTICA.

    Para dudas, comentarios o sugerencias para futuros artículos, podéis escribirme al correo y estaré encantado de responder.

    ¿HAS HECHO LOS DEBERES?


    Al comienzo de cada clase, hay un número significativo de alumnos que justifican el no haber podido practicar. El motivo más común es la falta de tiempo a causa del trabajo, el estudio y las obligaciones cotidianas. Siempre me esfuerzo en dejar claro que no hay responsabilidad ni obligación más allá de la que cada uno quiera adquirir. Quien acude a mí para aprender, no va obtener más retribución que crecer musicalmente. Esa es la virtud primordial de la enseñanza libre. Huelga señalar que no existe compromiso por obtener un título, no hay pruebas de nivel, no hay por qué estudiar algo que te desagrade, no hay que satisfacer ninguna expectativa, ni siquiera las que yo pueda tener como profesor. La enseñanza es para mí, un ejercicio de empatía. Ponerse en el lugar del estudiante sin juzgarlo, es la única forma de llegar a desarrollar una relación maestro-alumno sana y efectiva.
    A pesar de mis esfuerzos, este es un asunto que no he conseguido solucionar del todo. La sombra del concepto tradicional de profesor es demasiado alargada. No es raro que en el fondo se nos siga percibiendo como a un enemigo, una figura autoritaria e impositiva a la que hay que satisfacer, temer o asumir las consecuencias. No estoy exagerando, por desgracia.
    Llevo años observando las causas de este problema. Hablando con mis alumnos, he podido comprobar que hay numerosos patrones erróneos en la forma que enfocamos la práctica musical. Enumeraré las más comunes:


    1) TIEMPOS DE APRENDIZAJE
    Este problema está directamente relacionado con el hecho de que algunos estudiantes desconocen el tiempo que puede tomar adquirir ciertas habilidades, aunque ello no les impide emitir juicios de valor acerca de sí mismos. Practican unos días intensamente y se desesperan ante la aparente falta de progreso.
    Lograr ejecutar ciertas técnicas, memorizar piezas, ser sólido rítmicamente, desarrollar un lenguaje musical, ser espontáneo improvisando, tener buen tono y un largo etcétera. Son todos conceptos que requieren mucho tiempo de práctica efectiva hasta perfeccionarlos. Es prácticamente inviable interiorizar un concepto con profundidad en 7 días, más cuando la referencia del alumno es alguien que lleva haciéndolo durante años.
    No sería de extrañar, que alguien empezara a correr y fuera incapaz de completar una maratón con unas semanas de entrenamiento. Lo cierto es que todas las actividades tienen su tiempo y su ritmo, y aprender música, como mínimo, toma “bastante” tiempo. Hay que aceptarlo, no se puede nadar contra corriente. Por lo tanto es nuestra obligación como profesores, descomponer esos grandes objetivos, en pequeños fragmentos que se puedan asimilar en cortos o medios plazos, y lo que es más importante, hacer ver a los alumnos cómo funcionan los tiempos en el aprendizaje musical.


    2) EVALUACIÓN CONTINUA
    Pensar que la siguiente clase se apoya por completo en la anterior es uno de los más comunes errores. Prácticamente todos los alumnos creen que no servirá de nada asistir a la siguiente clase, si no han estudiado con cierta profundidad lo visto en la sesión previa. Como es obvio, si no hay ningún tipo de práctica, no hay avance posible, pero es imprescindible saber diferenciar entre objetivos a corto, medio y largo plazo para poder fijarlos inteligentemente. Un buen profesor es capaz de simultanear varias líneas de trabajo, de ir asentando unas bases que posibiliten entender cosas meses e incluso años más tarde. Esta es una actividad de largo recorrido. Trabajar mucho o nada durante un corto periodo de tiempo no resulta en grandes logros. Por el contrario, el trabajo mantenido obra maravillas para el que se ejercita en la paciencia y persiste.

    3) DESCONFIANZA
    En ocasiones, algunos alumnos están tan convencidos de su carencia de talento, que inconscientemente autosabotean su tiempo de práctica hasta el punto de llegar a no tocar su instrumento entre una clase y otra. Paradójicamente, puede tratarse de alguien con grandes aptitudes musicales, pero la desconfianza puede llegar a ser un muy persuasivo consejero. No es casualidad que los alumnos que mejor y más rápido avanzan, son aquellos que tocan con mayor despreocupación, con mayor pasión y alegría. Por ello, a veces los alumnos sacan más provecho hablando y poniendo en común sus problemas musicales con alguien que ha pasado por lo mismo antes, que aprendiendo un nuevo lick.

    4) DISPERSIÓN
    Frecuentemente, el aspirante a músico, ni siquiera llega a cuestionarse por qué practica según qué conceptos. Asume que hay cosas por las que tiene que pasar si quiere desarrollarse. Esto hace que sea fácil perder de vista los motivos por los que se empezó a hacer música en un primer momento. Es necesario plantearse qué es lo que quiere exactamente el estudiante. Virtualmente cualquier cosa que incorporemos a nuestra actividad musical nos enriquecerá, pero es necesario un mínimo de concentración para alcanzar algún hito desde el que construir algo más grande. Así, cualquier cosa que no ayude a llegar al punto deseado, se convierte en un obstáculo. Con el tiempo todo cambia, incluso nuestros objetivos musicales, y llegado el momento habrá que tomar decisiones y reajustar los parámetros de nuestra práctica de nuevo. Forma parte del proceso, pero esa situación hay que enfrentarla no antes de tiempo.

    5) FALTA DE DIRECCIÓN
    Otra de las situaciones más comunes. Antes de dar tiempo a interiorizar algo, el alumno ya ha pasado a otra cosa, consciente o inconscientemente, bien sea por pura impaciencia o por no permanecer el tiempo necesario para aprenderlo con cierta profundidad. Una buena máxima es tener en cuenta que cuando somos capaces de repetir algo, lo hemos memorizado. Cuando somos capaces de crear con ese algo, lo hemos asimilado. No hay que olvidar que estudiamos para mejorar nuestra capacidad de expresión.

    6) PRÁCTICA ADECUADA
    Se han escrito ríos de tinta acerca de la práctica perfecta. Hay mil y un métodos, cada uno con sus defectos y sus virtudes. Si hay algo que me esfuerzo en repetir a todos mis estudiantes, es que no debe haber diferencia entre tocar por placer y practicar. La práctica debe ser puro disfrute. Si tocar se convierte en una pesada obligación, es seguro que algo está fallando. Dado el caso, es mejor dejar reposar el instrumento y plantearse si hemos perdido algo por el camino o incluso si estamos en el camino adecuado.
En ocasiones sucede que se confunde “la idea de hacer música” con el hecho de “hacer música”. Nos enamoramos de una proyección que no encaja con la realidad y la decepción no tarda en aparecer.

    Todas estas situaciones conectan con nuestra experiencia vital y tienen su origen en la propia idea que todos tenemos del aprendizaje y que indudablemente hemos heredado de la educación recibida y sobre todo de nuestro paso por las aulas. Parece que la idea de estudiar es irreconciliable con la de disfrutar o divertirse. Y esa es, en mi opinión, la mayor falacia de la docencia. Lo sé porque de no ser así, yo no sería músico ni profesor, y tampoco vería las caras de felicidad de mis alumnos cuando aprenden algo que les sorprende.

    15 RAZONES POR LAS QUE APRENDER SOLFEO


    Frecuentemente, mis estudiantes me preguntan si es necesario aprender a leer y escribir música. Mi respuesta suele variar en función de la persona que me lo pregunta. Explicaré por que: dada la imposibilidad de homogeneizar todos los posibles enfoques musicales, no es presumible suponer que todos los músicos deban aprender y desarrollarse con las mismas herramientas y los mismos recursos. Esto es aceptable y lógico.

    Es cierto que muchos guitarristas no echan de menos poder discernir el contenido de una partitura. Me atrevería a afirmar que esto pasa en gran medida por dos razones: por mero desconocimiento o por evitar el esfuerzo del aprendizaje, no por una decisión personal y calculada. Esto suele sucederle a la mayoría de guitarristas autodidactas o que no han estudiado música de manera formal.
    El hecho es que no podemos extrañar algo que desconocemos, así que habría que empezar por plantearse seriamente, qué nos puede aportar el aprendizaje de la escritura y lectura del idioma universal de la música.

    Aprender solfeo depende en gran medida de tu nivel, necesidades y aspiraciones en la música. Me parece la mejor solución, que cada cual examine sus intereses e intenciones musicales, y encuentre motivos acertados, para aprender este, nuestro lenguaje, disfrutando y creciendo en el proceso.

    He elaborado una lista con 15 razones válidas para animarte a dar el paso. Es muy posible, que alguna o varias de ellas, te motiven a ampliar tu abanico de herramientas para hacer música:


    1.PODER TOCAR MÚSICA QUE NO CONOCES DE ANTEMANO:En ciertas situaciones, tenemos que aprender música nueva para tocar un tema de otro grupo o material compuesto por otro miembro de nuestra banda, o simplemente preparar un tema para una clase de guitarra o armonía.
    Además, a veces los mejores descubrimientos musicales nos vienen desde el papel pautado, no desde un disco.

    2.TOCAR MÚSICA DE MANERA PRECISA:Para el guitarrista actual, las tablaturas y su fácil acceso a ellas a través de la red, representan algo más negativo que positivo, dada la enorme cantidad de transcripciones plagadas de errores y digitaciones inapropiadas, realizadas por músicos aficionados.
    Una partitura original, como mínimo te garantiza un alto nivel de precisión y seriedad.

    3.PODER TOCAR MÚSICA COMPLICADA DE TRANSCRIBIR:Transcribir música de oído puede ser difícil por una producción poco nítida, por la velocidad o la propia complejidad de la pieza. La partitura, en estos casos, puede ser la solución.

    4.PODER LEER Y ESCRIBIR MÚSICA PARA CUALQUIER INSTRUMENTO:Puedes tocar música escrita originalmente para otros instrumentos y arreglarla para guitarra. O bien puedes escribir o arreglar tu propia música para otros instrumentos. Por ejemplo en el contexto de una banda podrías realizar arreglos para las partes de batería, escribir líneas de bajo desarrolladas para tus progresiones armónicas, etc

    5.PODER COMUNICARTE CON CUALQUIER MÚSICO EN EL MISMO LENGUAJE:En el contexto de una banda, es extremadamente útil poder entenderse en términos musicales con tus compañeros. A menudo, nos encontramos en la situación de tener que transmitir ideas al resto del grupo. La partitura es "la mejor herramienta" para determinar ritmo, melodía y armonía. Además de la ventaja que supone poder trabajar sobre el papel antes del ensayo e ir al mismo con las ideas bien asimiladas.

    6.PODER TRABAJAR CON PROGRAMAS DE INFORMÁTICA MUSICAL:Además de los obvios editores de partituras (Finale, Sibelius, Guitar Pro, etc), hay numerosos programas y secuenciadores (Logic, Pro Tools, etc) que te permiten trabajar con partituras de forma precisa, eficiente y sencilla.

    7.PODER ESCRIBIR MÚSICA PARA REGISTRARLA:Si tienes la necesidad de registrar tus creaciones (por ejemplo, en el registro de la propiedad intelectual), tienes que aportar una partitura con la música original. En este caso, no valen ni grabaciones, ni por supuesto tablaturas. No es necesario que sea muy detallada, si no lo deseas, pero como mínimo debes incluir la melodía en papel pautado y el cifrado armónico correspondiente.

    8.MEJORA TU PERCEPCIÓN DEL REGISTRO SONORO:Tener conocimientos de solfeo ayuda notablemente a tener una mejor y más profunda comprensión de los registros sonoros (la altura de los sonidos). Además, asociar los sonidos con su nombre y no solo con el nº de traste, previene de manera efectiva el mecanicismo generado de manera inconsciente en la práctica común.

    9.APRENDE DONDE ESTÁN TODAS LAS NOTAS EN LA GUITARRA:Por increible que parezca, hay guitarristas y bajistas con años de experiencia, que no sabrían nombrar todas las notas del mástil. Conocer perfectamente donde están las notas en el pentagrama, y por tanto en el trastero, te harán plantearte como mínimo, la elección de la digitación más apropiada por cuestiones interpretativas, técnicas o tímbricas.

    10.PUEDES USAR EL SOLFEO PARA APRENDER OTROS INSTRUMENTOS:Si algún día decides ser multi-instrumentista, o simplemente quieres divertirte con otro instrumento, tendrás un gran camino recorrido en caso de saber leer, y no partirás de cero absoluto.

    11.LA MAYORÍA DE LOS LIBROS TEÓRICOS UTILIZAN ESTE LENGUAJE:Evidentemente, la práctica totalidad de los libros de teoría, armonía, educación auditiva, contrapunto, improvisación, arreglos, etc, utilizan este lenguaje para transmitir la información al lector. Sabiendo interpretar partituras, aun en un nivel ciertamente elemental, te habilita a la lectura de infinidad de métodos y libros interesantes, que harán de ti un músico o un oyente más completo.

    12.HERRAMIENTA COMPOSITIVA:Muchos grabamos nuestras ideas cuando escribimos música, pero hay situaciones donde no te es posible acceder a la tecnología necesaria, no dispones del tiempo requerido a tales fines, o sencillamente no te puedes permitir la inversión en dicho equipo. Poder plasmar tus ideas en papel de manera precisa es increiblemente útil, rápido, económico y adaptable a cualquier entorno musical.

    13.PUEDES TRABAJAR EN TU MÚSICA O ESTUDIAR SIN GUITARRA:Hay momentos en los que no dispones de tu instrumento e incluso hay veces que es más beneficioso trabajar sin el. Sin más ayuda que un cuaderno y un lápiz puedes trabajar en tu música, componiendo, arreglando o simplemente estudiando nuevos conceptos.
    Un consejo: Olvida tus licks y las tendencias de tus manos. Escucha lo que oyes en tu cabeza. Ponlo en un papel. Ahora, si estás "tocando de verdad", sin tocar la guitarra.

    14.MEJORA TU CONOCIMIENTO E INTERIORIZACIÓN DEL RITMO:Trabajar con solfeo te obliga a conocer y concretar el compás y posibles subdivisiones que necesites usar. Si nunca aprendes que es una síncopa, una amalgama o una anacrusa, es difícil que los llegues a utilizar, y en el mejor de los casos, si lo haces por pura intuición, no será con la seguridad y la solidez necesarias para alcanzar la verdadera libertad rítmica.

    15.APRENDER SOLFEO ES REALMENTE SENCILLO:Aunque muchos creáis que estudiar solfeo es una tarea ardua, larga y tediosa, es un gran mito.
    Ciertamente, adquirir un nivel alto puede llevar varios años, pero de igual forma sucede si quieres poseer una técnica impecable, unos vastos conocimientos de armonía o ser un gran improvisador. Nada muy bueno se consigue rápidamente.
    La cierto es que el solfeo es una de las áreas de la música más agradecidas, ya que se puede realizar un estudio muy progresivo, y los resultados deberían ser evidentes "cada día".
    Por otro lado, los libros de solfeo, no vienen acompañados de grandes textos explicativos. Todo es muy intuitivo, lógico y gradual. Por si fuera poco, es una disciplina tan antigua, que disponemos de una enorme cantidad de literatura sobre el tema, así podemos elegir, e incluso simultanear a diferentes autores, beneficiéndonos de planteamientos múltiples.


    Tómate el tiempo necesario, y piensa en cada una de ellas tranquilamente. Trata de ver las cosas de manera objetiva, sincera y realista. Lo peor que te puede pasar, es que saques conclusiones beneficiosas.

    EL MAL DE LA SEXTA CUERDA.

    Me gustaría hablar del estancamiento. De la aparente carencia de ideas que todos padecemos en algún momento, del consecuente desánimo y posterior aburrimiento que esto conlleva, y algunas ideas para superarlo.
    En concreto vamos a centrarnos en el terreno de la creación de melodías. Y si hablamos de "creación" hablamos de composición, arreglos y/o improvisación.

    Podríamos examinar nuestra habilidad para dotar de variedad rítmica a nuestras melodías, nuestros recursos expresivos, las técnicas que empleamos, nuestro uso de las dinámicas, de las texturas, y en definitiva cualquiera de los factores que afectan al hecho de generar una melodía. Pero no vamos a empezar la casa por el tejado: hablaremos de las notas que seleccionamos para trabajar.

    Quiero plantear un pequeño esquema que analiza los niveles de información implicados en el uso de las tonalidades:


    1. VISUALIZACIÓN:
    Los patrones que identificamos en el mástil y nos permiten acceder a las combinaciones de sonidos de forma rápida y efectiva (por ejemplo, cuando tocamos un acorde).

    2. NOMBRE DE LAS NOTAS:
    Literalmente, como llamamos a los sonidos. Cualquier concepto que toquemos está enmarcado en un contexto tonal, lo que quiere decir que vamos a utilizar uno o varios conjuntos de sonidos, que hemos de conocer y poder identificar para utilizarlos con propiedad. Además, son necesarios para ubicar nuestros patrones en puntos de referencia (la tónica o cualquier otro sonido de nuestra tonalidad).

    3. FUNCIÓN INTERVÁLICA:
    Al trabajar con tonalidades, cada nota desempeña una función específica, que viene determinada por su relación con la tónica a causa de la distancia que las separa.

    4. SONIDO:
    el más importante, el más difícil y el lado práctico de los anteriores tres puntos.
    Hemos de poder reconocer cualquier sonido (tonalidad, intervalo, acorde o nota independiente). No estamos aprendiendo matemáticas. Haciendo música es nuestro oído quien tiene que determinar qué es correcto o incorrecto. En otras palabras, no dejes que todos los dibujos, las notas o toda la teoría del mundo te aparten de elegir las notas que realmente quieres oir.



    Los cuatro puntos están íntimamente relacionados, pero por ahora solo me voy a referir al primero, dado que nuestro instrumento posee un fuerte componente visual, y si tenemos lagunas en dicha área, todo va a verse indudablemente afectado.
    Ahora bien, ¿Que es conocer una tonalidad visualmente? Poder tocar cualquier modo, en cualquier tono, en cualquier punto del mástil, y ser capaz de ver las conexiones derivadas de dicho modo (sus acordes/arpegios relacionados) de forma cómoda y automática.

    Vamos a empezar por evaluar nuestra habilidad para ver la red que forma una tonalidad sencilla. Puede ser cualquiera que conozcáis mínimamente. Si podéis evitar las que os resulten mas cómodas, mejor. De esa forma obtendréis resultados mas realistas en el ejercicio.
    Seguro que un estudio atento de vuestras melodías revela numerosas tendencias, positivas y negativas. Curiosamente, una de esas tendencias negativas, pasa inadvertida a mucha gente, y se trata de uno de los mas comunes obstáculos y auto-zancadillas que observo en gran cantidad de mis alumnos cuando vienen a clase por vez primera.

    Me gusta llamarla "el mal de la 6ª cuerda", y es la autolimitación de moverse en uno o unos pocos patrones. En concreto, en patrones que ubican la tónica en la 6ª cuerda, sobre todo en escalas, pero también en acordes y algo menos en arpegios. Tener esta referencia no es en sí algo negativo. Es el uso casi exclusivo que hacemos de ella lo que nos conduce a un mecanicismo nocivo: la repetición de los mismos patrones melódicos, el mismo tipo de fraseo, incluso las mismas tendencias rítmicas o las mismas técnicas. Y ahí tenemos sembrado el germen del estancamiento.

    La música, como cualquier arte, nace de la imaginación. No tiene nada que ver con los aspectos físicos del instrumento, ni con nuestras particulares formas de proceder. Encontrar los patrones en el mástil, debería ser algo anecdótico para nosotros. Un mero trámite que nos habilita para la acción de tocar. Debemos hacer desaparecer las barreras entre las notas que imaginamos y donde están realmente en la guitarra. Y hay que aprenderlo con tal profundidad, que podamos trascenderlo y empezar a funcionar de forma intuitiva, emocional, no racional. Por supuesto, la habilidad de "no pensar" viene después de horas de estudio, repitiendo, interiorizando y desarrollando conceptos, de forma similar a alguien que aprende un idioma y llega a ser capaz de mantener una conversación, sin estar pensando si está hablando en "primera persona del singular". Eso es desarrollar un automatismo positivo, al servicio del oído, y una herramienta creativa imprescindible.

    Te preguntarás qué beneficios vas a obtener de un profundo estudio visual de las tonalidades:


    • A) Ampliarás tu registro sonoro. Tus melodías no estarán limitadas físicamente.
    • B) Conocerás bien tu instrumento. Estés donde estés, no te sentirás perdido.
    • C) Las nuevas posiciones te ayudarán a tocar de otra manera. Estarás desarrollando nuevas tendencias melódicas.
    • D) Podrás tocar sobre cambios de tonos, creando melodías con modulación de una forma natural y musical.
    • E) Serás capaz de ver superpuestas diferentes opciones, y de esa manera implicar o mezclar diferentes sonoridades.
    • F) Tendrás un mapa firme y seguro en el que referenciar cualquier acorde, arpegio, escala, frase o concepto.



    ¿Qué estrategias puedes emplear para mejorar?


    A) Memorizar cada dibujo en profundidad:

    Aunque el objetivo final es "ver" el trastero en su totalidad, conviene empezar por asimilar dibujos parciales que pueda manejar bien la mano y que sean más sencillos de memorizar visualmente.
    Presta atención a las posibles digitaciones incluidas en cada patrón. Por ejemplo, las escalas pentatónicas solo contienen intervalos de 2ª mayor (tres trastes) o 3ª menor (4 trastes). Esto te ayudará a recordarlos, relacionarlos y ensamblarlos para crear un solo dibujo global.
    La técnica que dá el mejor de los resultados, es trabajar de forma mental, sin guitarra. Sencillamente imagina el mástil y donde se encuentran las notas del patrón que quieras trabajar. Empieza a moverte por ellas de todas las formas posibles.
    Algo que a mi me funciona es visualizar las tónicas mayores dentro de triángulos, y las menores dentro de círculos. Hay quien utiliza diferentes colores. Experimenta y encuentra la manera de hacerlo que mejor resultado te dé.

    Además de utilizar la memoria fotográfica para cimentar tu control visual, puedes (¿debes?) trabajar el resto de puntos mencionados anteriormente: nombre, intervalo y sonido. Todo ello sin poner un dedo en la guitarra.
    Esta forma de estudiar tiene la gran ventaja de poder realizarse en cualquier sitio, sobre todo en esos momentos en los que no puedes disponer de tu instrumento para practicar.



    B) Limitar la zona donde encontrar las notas de la tonalidad.

    Frecuentemente, tocar dibujos completos, nos impide reconocer estructuras interiores a los patrones que manejamos.
    Ponte diferentes límites y comprueba tus carencias visuales.
    Por ejemplo:

    -Toca las notas de una tonalidad o acorde horizontalmente en una sola cuerda, de esa forma reforzarás la unión de dibujos más pequeños y el desplazamiento por el mástil.

    -Toca en diferentes grupos de cuerdas (2, 3, 4 y 5) en cualquier combinación posible de ellas (1-2-3, 1-2-4, 2-3-4, 2-3-5, 1-3-5, etc). Es especialmente útil para la aplicación de intervalos más amplios e inusuales.


    C) Reconocimiento de tónicas:

    Identifica en qué sitios aparece la tónica en cada dibujo. Prueba este ejercicio:

    Coloca la mano en posición 5, alcanzando las tónicas con el dedo 1:

    • En la cuerda 6 La mayor.
    • En la cuerda 5 Re mayor.
    • En la cuerda 4 Sol mayor
    • En la cuerda 3 Do mayor.
    • En la cuerda 2 Mi mayor.
    • En la cuerda 1 La mayor.


    Ahora las tónicas con el dedo 4 en el traste 8, siguiendo en posición 5:

    • En la cuerda 6 Do mayor.
    • En la cuerda 5 Fa mayor.
    • En la cuerda 4 Sib mayor.
    • En la cuerda 3 Mib mayor.
    • En la cuerda 2 Sol mayor.
    • En la cuerda 1 Do mayor.


    Las tonalidades resultantes son indiferentes al propósito de este ejercicio. Lo que realmente cuenta es que puedas referenciar la escala deseada en el punto del mástil que sea necesario.
    Ahora prueba a hacerlo con la escala menor natural y el resto de escalas que conozcas.



    D) Tocar una misma tónica con diferentes tonalidades:

    Esto tiene que ver con tu conocimiento de diversos modos y escalas y de su ubicación por la tónica.
    Prueba a elegir una tónica en un punto, digamos Sol en el traste 10 de la 5ª cuerda. Haz de este punto tu referencia para tocar:

    • Sol Jónico (T 2 3 4 5 6 7 )


    ahora bajando un semitono a la 7ª obtenemos:

    • Sol Mixolidio (T 2 3 4 5 6 b7)


    Observa cómo el dibujo ha cambiado levemente. Es interesante pasar de un modo a otro con pocas notas de diferencia, para apreciar el movimiento reflejado en el mástil. Experimenta con más cambios :

    • Sol Mixolidio b13 (T 2 3 4 5 b6 b7)
    • Sol Eólico (T 2 b3 4 5 b6 b7)
    • Sol Frigio (T b2 b3 4 5 b6 b7)
    • Sol Mixolidio b9 b 13 (T b2 3 4 5 b6 b7)
    • Sol Mixolidio (T 2 3 4 5 6 b7)
    • Dórico #11 (T 2 b3 #4 5 6 b7)
    • Lidio Dominante (T 2 3 #4 5 6 b7)
    • Lidio (T 2 3 #4 5 6 7)
    • Lidio Aumentado (T 2 3 #4 #5 6 7)
    • Jónico Aumentado (T 2 3 4 #5 6 7 )


    Puedes probar tantas combinaciones como escalas sepas. Quizá esto te anime a probar el uso de sonoridades nuevas y descubras cosas que te gusten. La idea es permanecer atento a los cambios en los intervalos, y como afectan a los patrones generados. Por supuesto, este ejercicio es extensible a acordes y arpegios, y debería realizarse eventualmente en todas las cuerdas. Llévalo tan lejos como te sea posible. Acaba el trabajo.



    E) Tocar aleatoriamente por el mastil.

    Ahora toca evitando utilizar frases o licks aprendidos. Tan solo "navega" por el mástil de forma libre. Modula a otras tonalidades y a otros modos, independientemente de donde se encuentre tu mano. Lo mejor que puedes hacer es tratar de tocar “donde no tiendes a tocar”, o sea moverte a las zonas que sientas inseguras. Líbrate de las lagunas que condicionan “donde eliges las notas”. Puedes utilizar el ciclo de 5as/4as para cubrir las 12 tonalidades en orden, o crear tu propio orden de tonalidades:


      Ciclo de 5as:
      C G D A E B F# C# G# D# A# F C


      Ciclo de 4as:
      C F Bb Eb Ab Db Gb B E A D G C



    F) Enlaces:

    Trabajar la unión de dos conceptos visuales unidos por un intervalo como referencia, como si superpusieras dos transparencias y vieras las notas en común de dos dibujos diferentes.


    EJ1: Si estás en la tonalidad de "La mayor" puedes utilizar el arpegio que se forma en el IV grado: DMaj7 .
    Ahora busca en tus patrones donde está la 4ª de la escala (D). Ya tienes un punto de referencia donde enlazar el dibujo de dicho arpegio.


    EJ2: Tienes un arpegio dominante y quieres añadirle cierto color y tensión utilizando la escala alterada. Tu nuevo punto de referencia está ubicado un semitono por encima de la tónica (en la b9). Utilizando notas de la escala menor melódica desde esa nota consigues los intervalos alterados deseados : b9 b3 b11 b5 b13 b7.



    Un aspecto interesante del campo de la visualización, es que es igual de aplicable a nivel principiante, intermedio o avanzado, y que es totalmente independiente del estilo (o estilos) que toques y del enfoque que le des a tu música.
    Todo el mundo puede encontrar material visual nuevo e interesante en el que trabajar: tonalidades, modos, inversiones, movimientos melódicos, ritmos armónicos, combinaciones interválicas, substituciones y demás conceptos teóricos. La lista es, como siempre, infinita.


    ¿Todavía sigues pensando que estás estancado?

    Preguntas Frecuentes

    ¿Admites alumnos de cualquier nivel?

    Tomo alumnos de cualquier nivel. No me importa admitir a principiantes absolutos. Cualquiera que tenga verdadero interés en aprender es bienvenido.



    ¿Con que guitarra debo empezar a tocar?

    Una pregunta muy común que se responde con facilidad: la que quieras tocar.
    Mucha gente que quiere tocar la guitarra eléctrica cree tener que comenzar antes con la española. Nada mas lejos de la realidad. Son dos instrumentos practicamente diferentes, y no necesariamente comparten el mismo enfoque en cuanto a las técnicas, sonido, estilos musicales, repertorio y demás.



    ¿Cuál es el método de clases?


    Si bien es cierto que hago uso de los contenidos de los programas educativos de la "Berklee School of Music" de Boston, del "Musicians Institute" de Los Angeles y de los Conservatorios en guitarra clásica, nunca establezco cual ha de ser el método de las clases como algo fijo e inalterable. Es algo que se va revelando clase a clase, que es precisamente donde aparecen las particularidades de cada estudiante. "Andando se hace el camino..."


    ¿Donde das clase?

    Las clases presenciales las imparto en la zona del Paseo de Extremadura, al lado de la puerta del Dante en la Casa de Campo. Cerca están las paradas de metro: Alto de Extremadura (L6) y Batán (L10).

    Si vives retirado, en otro punto del mundo o simplemente quieres ahorrar tiempo, las clases por Skype son una buena idea. Funcionan exactamente igual que las presenciales, solo necesitas una webcam y el programa gratuito Skype.


    ¿Da clases a domicilio?

    No me desplazo para impartir clase a domicilio, solo en mi estudio (ver respuesta anterior).


    ¿Provees del instrumento al alumno?

    Siendo lo idóneo que cada alumno toque siempre con su propio instrumento, dispongo de todo tipo de Guitarras, amplificadores y equipo necesario para que mis estudiantes no tengan que desplazar nada a clase, si la situación así lo requiere.


    ¿En que horarios das clase?

    Las clases presenciales las imparto de lunes a viernes, de 10.00 a 14.00 por la mañana y de 15.00 a 22.00 por la tarde/noche.
    Estos horarios son orientativos. Siempre se pueden ajustar a las necesidades de los alumnos, especialmente cuando viven en países con diferencia horaria.
    Escríbeme un email para consultar el horario que más te convenga.

    LOS 3 GRANDES BLOQUES


    Cada cierto tiempo suelo hacer un ejercicio de introspección. Me pregunto de dónde vengo. Hacia dónde voy. En qué aciertos y errores he incurrido. Y en definitiva, cuánto y cómo he crecido musicalmente. Esto siempre me lleva a cuestionar en qué debo enfocarme y la dirección que han de tomar mis horas de estudio y práctica.



    El truco consiste en hacerme la gran pregunta : ¿Qué sabes?
    Una vez me tomo el suficiente tiempo para pensar en ello, siempre concluyo con la famosa frase de Sócrates: “Solo sé que no sé nada”. Esta respuesta cobra sentido, al plantearse qué está usando uno al hacer música. En vez de pensar en innumerables estilos, técnicas y recursos de todo tipo, simplifico y descompongo todo hasta reducir los conceptos a la mínima expresión. Siendo pragmático, concreto pues, la pregunta: ¿Qué se usa al hacer música? “Cuando hacemos música usamos sonidos ordenados en el tiempo”.



    Hoy me centraré sólo en el concepto de sonido, y dejaremos la revisión del universo métrico/rítmico para otra ocasión. Evidentemente, no nos limitamos a tocar notas de forma aleatoria. Y aquí es donde concluyo con mi reflexión, con las formas de ordenar esos sonidos.



    ¿De cuántos sonidos estamos hablando? Un hecho es que en la música occidental disponemos de 12 notas: 7 naturales y 5 enarmónicas. Con tan solo 12 sonidos (repetidos, eso sí, desde el registro grave al agudo) se crea toda la música que oimos (Obviaremos la existencia de los intervalos microtonales existentes en la música vocal, oriental, flamenco, bends, etc).



    Ahora aclaremos 3 conceptos básicos, de la forma más sencilla posible:

    ¿Qué es una escala? Es una sucesión de sonidos.

    ¿Qué es un acorde? Es un conjunto de 3 o más sonidos simultaneos, dispuestos de forma vertical.

    ¿Qué es un arpegio? Es la interpretación melódica de un acorde, haciendo sonar las notas en sucesión ascendente o descendente.



    Me gusta pensar que todo se reduce a estos “3 Grandes Bloques”, y digo 3 porque en la práctica los arpegios se estudian, se usan y se perciben de forma diferente a los acordes. La historia de la música nos muestra cómo las combinaciones de estos 12 sonidos (no necesariamente todos ellos) dan lugar a las escalas. Las escalas dan lugar a la creación de acordes, y los arpegios son acordes en sí mismos. Estas 2 formas de agrupar sonidos, darán lugar a la armonía (leyes sobre la combinación de los sonidos), el contrapunto (2 o mas melodías que suenan simultáneamente), la Fuga y demás recursos.


    Esta relación resulta clarificadora:

    ESCALAS, disposición horizontal de las notas (Melodía).

    ACORDES, disposición vertical de las notas (Armonía).

    ARPEGIOS, al encontrarse a medio camino entre la armonía (ya que solo utilizamos notas de los acordes) y la melodía (hacemos un uso melódico de esas notas) podémos pensar en una disposición “diagonal”, que también resulta apropiada dada la situación geográfica en el mastil.

    Un ejercicio de análisis muy interesante sería oir música, y tratar de identificar qué tipo de bloque está sonando. Propongo unas ideas:


    • Un solo de Jazz (Trompeta).
    • Una Banda Sonora (Orquestal).
    • Una Guitarra Flamenca.
    • Un obra de Chopin (Piano clásico).
    • Un riff de Guitarra Rock.
    • Una Coral.

    Ten en cuenta la posibilidad de oir 1, 2 o incluso los 3 bloques simultáneamente.
    Estoy seguro que una escucha atenta te proporcionará toda la información que necesites.
    Si dispones de música escrita de lo que estés oyendo podrás comprobar mejor cuando se da cada caso.
    Esto es solo un ejemplo, ahora ve a bucear entre tus discos o incluso pon la radio y escucha atentamente.
    Este ejercicio rendirá el máximo beneficio si lo realizas en música que no sea habitual para ti.



    Siempre es muy positivo ser autocrítico y echar un vistazo a nuestro arsenal de recursos.
    Es el momento de reflexionar sobre nuestro propio trabajo. Plantéate algunas cosas:


    ¿Qué bloques usas de los 3?


    ¿Es posible adaptar su uso a la música que quieres hacer?


    ¿Con qué profundidad los conoces?

    Conocer los dibujos es solo el primer paso.
    Continua memorizando e interiorizando como suena, y estudia su estructura armónica para hallar sus aplicaciones prácticas.
    De esta forma te asegurarás que estás abordando el asunto de forma visual (al usar la memoria fotográfica), Intuitiva (al familiarizarte con su sonido) y teórica (para expandir su uso y mezclarlo con tus conocimientos previos).


    Tener control sobre los 3 te aportará “verdadera libertad” a la hora de tocar en cualquier ámbito, ya sea improvisando, acompañando, interpretando, componiendo…

    Sé ecléctico, sé abierto, cuestiónate cosas, aprende de tus oidos y disfruta.

    CONTACTO

    Puedes contactar conmigo a traves de E-mail o Google Talk:


    guitarracreativa @ gmail . com






    FILOSOFÍA

    “No creo en el método de enseñanza definitivo”.





    Esta frase resume el concepto clave de mi visión pedagógica. El aprendizaje de una disciplina artística tiene tantas posibilidades de transmisión como enfoques se le puedan dar al propio arte, es decir, “infinitos”.


    Esto no pretende que estudiar sea una empresa caótica ni caprichosa. La disciplina, la constancia y una dirección bien definida son imprescindibles para lograr resultados, pero ello no implica anular la personalidad de un estudiante, ni imponer rígidos métodos que en muchos casos lo único que consiguen es hastiar y desgastar la motivación del alumno e incluso la del profesor.


    Conscientemente, he tratado de evitar la mecanización de la docencia, tratando de hacer justo lo opuesto a los programas de estudios de conservatorios, universidades y escuelas de música. Comprender a un alumno es conocerle personal y musicalmente. Saber cómo se proyecta tocando en el futuro. Averiguar sus puntos fuertes para potenciarlos y desarrollarlos, y sus puntos débiles para superarlos. Es por ello que cada persona es un caso independiente, único, individual, con necesidades específicas...